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Ejidatarios y ambientalistas pactan proteger la laguna San Ignacio
arturo salinas/apro
* Ubicada en BCS, es el último reducto de las ballenas
grises
Tijuana, B.C., 25 de octubre (apro).- Ejidatarios de la laguna
San Ignacio, ubicada en Baja California Sur, firmaron en esta
frontera un acuerdo con los grupos ambientalistas Pronatura y
Wildcoast, con lo que buscan proteger su tierra de cualquier intento
por instalar mega-desarrollos turísticos como la Escalera
Náutica, con el fin de preservar el último reducto
de las ballenas grises.
La laguna de San Ignacio --que forma parte de la Reserva de la
Biosfera de Vizcaíno--, está considerada dentro
del proyecto que impulsa la Secretaría de Turismo de Baja
California, para tender una escalera náutica en la que
atraquen las embarcaciones procedentes de California.
La llamada Alianza de Conservación de la Laguna de San
Ignacio, que deja fuera a este punto de la escalera náutica,
busca también impedir que la zona de reserva ecológica
sea contemplada en proyectos como el de la salina que la transnacional
Mitsubishi buscó establecer en el área hace cinco
años y que se fue a Cacadú, en Australia, donde
también encontró oposición.
Con el convenio de servidumbre ecológica que protege a
45 mil hectáreas, se busca promover el desarrollo comunitario
del ejido Luis Echeverría, “y evitar el saqueo de
recursos naturales que amenazan a San Ignacio, la cual es la última
laguna prístina para desarrollo de la ballena gris”,
afirmó el director de Pronatura, Enrique Hambleton, quien
junto con Serge Didena de Wildcoast, destacó la necesidad
de proteger el área.
Los ejidatarios también podrán tener acceso a créditos
para el desarrollo de proyectos turísticos de bajo impacto:
cabañas, zonas para acampar, lanchas de observación
de ballenas y pequeños restaurantes que se surten de la
pesca local.
El acuerdo, firmado entre el director regional de Probatura,
Juan Carlos Ramírez, y el comisariado ejidal Raúl
López, deja fuera a los grandes desarrollos turísticos.
Ramírez precisó que “los proyectos industriales
que por su dimensión no pueden desarrollarse en un área
natural protegida, no podrán desarrollarse por ley”.
El representante ejidal Raúl López, informó
que desde que los residentes del ejido empezaron a cuidar su entorno
para fomentar el ecoturismo, aumentó la producción
pesquera de 300 a mil 300 kilogramos por temporada, los cuales
son destinados a los pequeños restaurantes del área.
“Si no hubiéramos firmado este convenio, podríamos
haber caído en la necesidad de vender tierra ejidal, pero
si no tenemos esas necesidades y fortalecemos nuestras economías,
vendiendo tortillas o con un pequeño negocio, no tendremos
necesidad de vender y esa es la apuesta que hacemos”, indicó.
El convenio también fue respaldado por Richard Kye, director
de la International Community Foundation, por el Grupo Maná,
cuyos integrantes visitarán San Ignacio en unos meses más,
y otras organizaciones.